24 horas para elegir al presidente del TC, tras la pugna más dura y con la incógnita del voto de Segoviano

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El mentidero de las Salesas

Actualizado

Hoy llegan cuatro nuevos miembros y se decidirá el pulso entre Conde-Pumpido y Balaguer, dos progresistas que dependen de una tercera, elegida por los conservadores

María Luisa Segoviano, magistrada del TC.
María Luisa Segoviano, magistrada del TC.CASA REAL

Los nuevos magistrados del Tribunal Constitucional (TC) toman hoy posesión del cargo en un acto solemne en la sede del tribunal de garantías. Los magistrados Juan Carlos Campo y Laura Díez, nombrados por el Gobierno, y César Tolosa y María Luisa Segoviano, designados por el Consejo General del Poder Judicial, pasarán a integrar un Alto Tribunal donde siete de sus integrantes serán de sensibilidad progresista y cuatro de corte conservador.

El ex ministro Campo y la ex alto cargo de Moncloa Díez sustituirán al hasta ahora presidente del órgano, Pedro González-Trevijano, y al fiscal de Sala, Antonio Narváez. Mientras los magistrados del Tribunal Supremo Tolosa y Segoviano ocuparán las plazas del vicepresidente Juan Antonio Xiol y de Santiago Martínez Vares. Permanecerá vacante de momento la plaza número 12 que ocupó -a propuesta del Senado- el catedrático Alfredo Montoya, quien renunció por enfermedad el pasado mes de julio.

Se producirá así el vuelco ideológico previsto cada nueve años en el tribunal que tiene la última palabra sobre la configuración territorial del Estado, sanidad, educación o leyes de indudable calado social en nuestro país. Entre otros asuntos, el TC está pendiente de pronunciarse sobre la Ley del aborto vigente -el recurso lleva 12 años esperando a ser deliberado y va camino de perder su objeto ante la aprobación de una nueva ley de interrupción voluntaria del embarazo-, sobre la Ley de la Regulación de la Eutanasia, sobre la obligatoriedad de que un 25% de las clases en las aulas catalanas se impartan en castellano, sobre la reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que impide al Consejo nombrar a magistrados del Supremo, tribunales superiores o audiencias provinciales, sobre el fondo de la demanda de amparo del PP para reformar vía exprés la propia ley orgánica del TC, sobre la ley de educación vigente, aprobada con Celaá, o sobre los recursos contra las distintas fórmulas de promesa de los parlamentarios -«por el planeta», «por el 1-O»…-, recurridas por PP y Vox.

Sin embargo, asumida la normal alternancia de mayorías dentro del órgano, la verdadera batalla que se libra desde hace meses de forma soterrada es por la presidencia de este nuevo TC afín al Gobierno de Pedro Sánchez. La pugna la protagonizan el ex fiscal general del Estado Cándido Conde-Pumpido y la catedrática de Derecho Constitucional María Luisa Balaguer. Miembros ambos del sector progresista aspiran a convertirse en presidente o presidenta.

Antecedentes

Para encontrar un precedente parecido al actual, donde dos magistrados de un mismo grupo ideológico se disputasen la presidencia, hay que remontarse al año 1992, cuando los progresistas Miguel Rodríguez-Piñero y Luis López Guerra optaron a presidir el TC. Ambos fueron nombrados por el Gobierno de González en 1986 y acabó imponiéndose Rodríguez-Piñero después de dos votaciones con empates en el Pleno, y por el mero hecho de ser el magistrado de mayor edad de los dos.

La Ley Orgánica establece que el tribunal en Pleno elige de entre sus miembros por votación secreta a su presidente requiriéndose en primera votación la mayoría absoluta y si ésta no se alcanzase se procederá a una segunda votación, en la que resultará elegido quien obtuviese más votos. En caso de empate, se efectuará una última votación y si éste se repitiese, será propuesto el de mayor antigüedad en el cargo y en el caso de igualdad el de mayor edad.

Sorpresas

Desde el nombramiento de Rodríguez-Piñero, en el TC se han producido sorpresas con el nombramiento de un presidente inesperado -fue el caso de la catedrática María Emilia Casas– pero no pugnas como la librada en la actualidad entre Balaguer y Conde-Pumpido. En el caso de Casas, fue designada presidenta en el año 2004, en un Pleno en el que partía como favorito para presidir el órgano el magistrado conservador Vicente Conde y donde la catedrática iba a ser, a priori, elegida vicepresidenta del órgano.

Sin embargo, el apoyo en segunda votación del magistrado conservador Jorge Rodríguez-Zapata la convirtió en la primera mujer en presidir el Constitucional. La enemistad personal entre Conde y Rodríguez-Zapata -ambos compañeros de la Sala de lo Contencioso-Administrativo del Supremo- provocó que Casas presidiera una de las épocas más convulsas dentro del tribunal de garantías, con la sentencia del Estatut catalán.

Un voto

En la actualidad, la presidencia entre Conde-Pumpido y Balaguer depende de un voto. La catedrática cuenta con el apoyo del bloque conservador del TC (cuatro magistrados junto a su voto secreto) y el ex fiscal general del Estado con el del sector progresista, aunque fuentes jurídicas consultadas por EL MUNDO sostienen que en estos momentos la incógnita reside en saber qué votará la magistrada Segoviano, que ha sido aupada al tribunal de garantías por el sector conservador del CGPJ, siendo además una mujer de firme ideas feministas (como Balaguer).

Hoy se celebra la toma de posesión, y el magistrado Ricardo Enríquez -encargado de presidir el Pleno para el nombramiento del presidente- tiene previsto convocarlo sin más demora para este martes, indican fuentes jurídicas. En las horas previas a la reunión, los grupos conservador y progresista se reunirán de forma independiente y fijarán posturas entre Balaguer o Conde-Pumpido. Se persigue aglutinar seis votos. Quien consiga el apoyo de cinco magistrados más su voto se convertirá en el nuevo presidente del Tribunal Constitucional.

Source: elmundo.es