Marruecos, un actor clave en Europa y un “socio fiable” para Bruselas

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Exteriores

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La trama de corrupción en la Eurocámara, el espionaje de Pegasus y las crisis fronterizas no bastan para empañar una relación estratégica clave para todo el continente

El rey de Marruecos, Mohamed VI.
El rey de Marruecos, Mohamed VI.EFE

El 9 de diciembre del año pasado, buena parte del continente descubrió el Parlamento Europeo tras la detención de una de sus vicepresidentas, Eva Kalli, y un grupo de asesores, lobistas y ex miembros de la cámara. El caso se conoció como Qatargate, pues las primeras informaciones apuntaban al país del golfo como responsable de financiar una trama encargada de influir en las decisiones del Hemiciclo a cambio de regalos y dinero. Desde ese día, y aunque el nombre no haya cambiado, todos los ojos están puestos en realidad en Marruecos.

Qatar tiene dinero, recursos y problemas de imagen, pero Marruecos tiene intereses, una estructura con décadas de experiencia, una habilidad mucho mayor y una red de contactos infinitamente más extensa. Hay millones de marroquíes en la UE, hay cuestiones geopolíticas y estratégicas, hay empresas en el reino alauita. Y está desde luego la cuestión del Sáhara. Marruecos lleva años influyendo, amedrentando y, presuntamente, comprando voluntades también. Los investigadores belgas están recopilando pruebas y tienen grabaciones, audios y a varios agentes y diplomáticos identificados, pero el silencio ha vuelto y las filtraciones se han aparcado.

UNA PRESIÓN CONSTANTE

Marruecos no se caracteriza por la sutileza. Cuando busca firmas de lobby exige contundencia, agresividad. Quiere listas de diputados muy detalladas, sabiendo qué han votado en cada una de las resoluciones que les afecten o salpiquen o por qué. Quieren una valoración de su compromiso.Y quieren presión individualizada. Mensajes, mails, reuniones. Que los diputados sepan que son considerados hostiles.

Hace unas semanas el Parlamento aprobó una resolución exigiendo libertad de prensa, y en apoyo de varios periodistas encarcelados. Y en los días previos toda la Eurocámara recibió varios emails de la diplomacia marroquí, acusando a los que respaldaran la moción de estar amparando a violadores. Los diputados más críticos denuncian que Marruecos campa a sus anchas, que sus “representantes de intereses” tienen establecida una oficina en el bar de los diputados durante los plenarios importantes. Y que cuentan con la simpatía o la colaboración de decenas de diputados de todos los grupos.

La semana que viene, a instancia de los Verdes europeos, se organizará un panel de expertos que abordará el uso indebido por parte de Rabat del software espía Pegasus y las consecuencias de sus acciones, sobre todo en territorio comunitario

LOS SOCIALISTAS ESPAÑOLES, MARCADOS

Esa resolución, la primera que mencionaba a Marruecos desde el estallido del caso de corrupción, se aprobó con 356 votos a favor, 42 abstenciones y 32 votos en contra, incluyendo los de 17 socialistas españoles, toda la delegación presente en Estrasburgo salvo su jefa, Iratxe García, que al ser también la líder de los socialistas europeos (que apoyaban el texto) se vio obligada a votar a favor de la condena.

El papelón para los 17 fue inmenso. “En política a veces hay que tragar”, dijeron en público y en privado. Y tragaron en defensa de las relaciones bilaterales. No hubo excusas. Rabat amenazó muy claramente, Moncloa dio la orden y a pesar de quedar en evidencia en el Hemiciclo votaron en contra. Pero el resultado es llamativo. A pesar del caso, los presuntos sobornos, el escándalo y que se trataba de una condena muy concreta, libertad de prensa, y afectando a periodistas con nombre y apellido que no están teniendo garantías legales, 74 diputados no votaron a favor. Lo que muestra el poderío de su lobby.

España pidió ayuda a la UE en 2021 para hacer frente al órdago marroquí, y obtuvo al menos mensajes claros y amenazas sobre las ayudas millonarias. Ahora, con un giro de 180 grados en la política exterior, es todo pasado lejano.

IMPORTANCIA GEOESTRATÉGICA

Marruecos es vital para España, pero clave también para Europa. En materia migratoria, antiterrorista y de seguridad. Realmente importante. “En la UE vemos a Marruecos como un socio fiable. Es nuestro aliado más dinámico y próximo”, aseguró hace apenas unas semanas Josep Borrell durante su primera visita oficial a Rabat, menos de un mes después del estallido del Qatargate. Borrell tenía que haber ido el año pasado, pero sus palabras pidiendo una “consulta” para los saharauis y su futuro indignaron y se pospuso todo.

Marruecos es socio de primer nivel de EEUU, base importante en África e incluso ha enviado material pesado a Ucrania para defenderse. Colabora, al menos en teoría y su manera, con los servicios de inteligencia continentales contra el yihadismo. Y tiene la lleve migratoria. A diferencia de lo que hace Turquía, en el otro extremo, Bruselas siempre ha visto muy positivamente su posición y que no salgan barcas con refugiados hacia el continente.

Hay mucho dinero en juego también. A comienzos de julio, la visita conjunta de Ylva Johansson, comisaria europea de Interior, y del ministro Fernando García Marlaska cerró la crisis abierta por las entradas masivas de Ceuta en 2021 y derivó en un nuevo marco operativo para luchar contra las redes de tráfico de personas que incluye el «apoyo del control fronterizo, la cooperación policial y la sensibilización sobre los peligros de la inmigración irregular». Para ello Bruselas preparó 500 millones de euros para el próximo lustro, 150 millones más que el paquete anterior.

Source: elmundo.es