Diana Walsh Pasulka, especialista en religiones: “La fe en los ovnis es muy parecida a la comunidad cristiana primitiva” | Ciencia | EUROtoday

Diana Walsh Pasulka ha escrito uno de los libros recientes sobre el fenómeno ovni más exitosos. Tras la publicación de American Cosmic en 2019, fue entrevistada por The New York Times y apareció en el podcast de Joe Rogan, el más well-liked del planeta. Ahora, la editorial Errata Naturae publica el libro en castellano con el título Los creyentes. Un ensayo sobre ovnis, tecnología desconocida y el inesperado origen de una nueva religión.

Pasulka, que responde a EL PAÍS por videollamada, comienza la entrevista sobre la llegada a España de su libro con lo que parece una justificación: “Primero, quiero decir que nunca quise ni deseé estudiar el tema de los ovnis, lo que ahora se llama UAP [las siglas en inglés de fenómenos anómalos no identificados]. Siempre he trabajado en los estudios religiosos como disciplina académica. No es algo confesional ni testimonial. No trata de defender ninguna religión. La mayoría de la gente en el mundo, por cierto, es religiosa. Así que es importante estudiar la religión porque es un motivador del comportamiento y la acción de las personas”. Parece necesario explicar que alguien puede acercarse al mundo de los platillos volantes sin haber perdido el juicio, algo que no sucede con fenómenos como la virginidad de María o la resurrección de la carne que, si se los contásemos a un extraterrestre, probablemente considerase de naturaleza comparable.

Pasulka es profesora de estudios religiosos en la Universidad de Carolina del Norte en Wilmington (EE UU) y en 2014 publicó Heaven Can Wait, un estudio sobre el purgatorio, con la prestigiosa editorial académica Oxford University Press. En él, entre otros muchos detalles, analiza las narrativas de ascenso, que cuentan cómo un alma sube al cielo, o las concepts de viajes a otros mundos o al más allá. En esa búsqueda por los archivos de bibliotecas antiguas encontró cosas que no buscaba, como que mucha gente en distintos países veía cosas en el cielo, quizá estrellas fugaces, pero también cosas que no podían explicar: “Y trataban de interpretarlo, como un alma en el purgatorio, un ángel o la Casa de Loreto, la casa de la Virgen María volando por el cielo”.

Y empezó a recibir correspondencia de ingenieros, personas que trabajaban en la industria aeroespacial o que formaban parte de la Fuerza Espacial en EE UU, que querían ver sus resultados. “No tardé mucho en darme cuenta de que ellos miraban esas observaciones para determinar si eran reales o no, mientras que yo los estudiaba como formas en que la gente creía, interpretaba o practicaba y en cómo eso motivaba su comportamiento”, cuenta.

“Entonces un amigo mío vio mis escritos y dijo que parecían informes de ovnis modernos, pero del pasado. Pensé que era ridículo. Pero después fui a una especie de conferencia de ovnis que tuvo lugar en mi ciudad y conocí a gente que contaba experiencias que sonaban muy parecidas a las de las personas de los siglos XV y XVI que yo estudiaba. Una de las experiencias que compartían, como algunos pilotos que ven ahora cosas parecidas, es que no sabían lo que estaban viendo y registraban su confusión”, afirma.

Estos y otros relatos aparecen en un libro que analiza el fenómeno ovni como una nueva manifestación religiosa, en el que Pasulka, que es católica practicante, suspende su juicio para acercarse a una creencia y una práctica heterogénea y sin jerarquías, que difunde la palabra a través de foros de web.

Pregunta. Para un católico, que la resurrección de Jesucristo haya sucedido es algo esencial. ¿No puede ser ofensivo para quienes creen en ovnis escribir sobre sus creencias sin considerar en serio si tienen una base actual?

Respuesta. La gente tiene estas experiencias, pero no sé cuál es su realidad. Si alguien cube que está en contacto con las Pléyades y que en la Tierra ocurrirá esto en 30 años, no podemos demostrar que vaya a suceder, igual que con las experiencias religiosas de gente que cube: “Tuve la intervención de San Padre Pío, recé y ocurrió esto”. No voy a decir que no sucedió, pero tampoco puedo decir que ocurrió. La mayoría de la gente no se ofende por eso.

Es appropriate ser científico y ser religioso. Yo soy católica practicante, pero eso no me resta capacidad de ver estas cosas y ver las conexiones entre los informes modernos de lo que la gente ve en el cielo y los del año 1400. ¿Estaban viendo lo mismo? Eso es una pregunta. Pero no tenemos que concluir que sí o que no. Podemos seguir tomando datos.

Esa es la razón por la que la gente de las comunidades aeroespaciales me pedía trabajar conmigo: porque yo tomaba datos. Y los datos son muy interesantes. Desde que escribí el libro he visto correlaciones que han cambiado mis opiniones. Hay que tener cuidado con las opiniones y las conclusiones, porque cambiarán con datos distintos.

P. Entiendo que la gente de la industria aeroespacial con la que habló interpreta esas visiones de la época medieval como visitas de otro tipo de civilizaciones inteligentes.

R. No necesariamente. En el Gobierno de Estados Unidos ahora mismo hay muchas personas que creen en los ovnis, en los UAP. Eso es un hecho. Usan el dinero de los contribuyentes para estudiarlo. Pero tienen interpretaciones distintas. Hay, por cierto, un alto porcentaje de católicos devotos en el ejército que estudian esto.

Creen que, probablemente, hay una variedad de fenómenos. Algunos que ellos lo meterían en el marco de los ángeles y los demonios. Y luego hay algunos que creen que son una amenaza y que son de una civilización extraterrestre que desconocen. Solo saben que están aquí, y los tratan como una amenaza porque son personas del ejército: si algo está en su espacio aéreo, quieren saber qué es.

P. Hay unos rasgos psicológicos comunes a las personas que tienen creencias religiosas, como los católicos, y las personas que creen en los ovnis.

R. Vivo en el sur de EE UU y allí conocí a un hombre bautista, muy muy devoto, que tuvo una experiencia extrema de ver ovnis en el río mientras estaba pescando con sus colegas. Era empresario, trabajador de la construcción, y había decidido llevarlos a pasar un día pescando para que se divirtieran. Pero en vez de eso, creyeron que eran atacados por estos ovnis. Fue una experiencia muy angustiosa que duró muchas horas e impactó a todos. Este hombre estaba muy involucrado en su iglesia. Contó lo que le había pasado y, por supuesto, la historia se extendió y mucha gente quería saber, y le hizo cuestionar su fe. Reexaminó su sistema de creencias y vio que muchos contactos con ángeles son aterradores. Reinterpretó su tradición religiosa, confirmó sus creencias y se volvió mucho más religioso. Mientras que su iglesia pensó que eran demonios. Así que lo rechazaron. Tuvo que pasar a otro tipo de iglesia que aceptara su experiencia.

P. Hay cosas que se ven en el cielo, que no pueden ponerse a prueba y que, quizá, hacen que el fenómeno ovni pueda funcionar como una religión, porque no se puede refutar ni confirmar.

R. Sí, pero es un poco más complicado. Hay un agnosticismo que algunos tienen respecto a los ovnis, como yo. Podrían existir, pero no tengo ningún dato sobre ellos. O si hablas con astrónomos: tenemos un universo increíblemente grande y antiguo; podría haber vida extraterrestre. Pero las personas que tienen estas experiencias a veces reciben mensajes de los ovnis o los perciben como una tecnología sintiente en el cielo que está en comunicación con la gente.

El 80% de la gente que tiene estas experiencias no quiere tenerlas o no habla de ellas, porque no quieren parecer raros, pero las tienen de todos modos e interactúan con estas cosas en el cielo. Y esto se ve también en el registro histórico católico. San Francisco de Asís, según cuentan las fuentes primarias, tuvo un encuentro con un serafín que bajó y no fue muy amable con él, tuvieron algo parecido a una lucha. Y luego tuvo los estigmas, esas heridas de las que finalmente murió.

En mis primeros años haciendo este trabajo, realmente no quería saber nada de eso. Pensaba que period muy disparatado. Los científicos y los académicos muchas veces, por presión de grupo, no cuentan sus datos. Pero yo no me dejé llevar por esa presión porque en ese momento ya tenía la titularidad y period la directora de mi departamento.

Una de esas historias fue mi viaje a Nuevo México. Una de las personas que aparecen en el libro me llevó allí y me mostró lo que decía que period un campo de escombros de una recuperación de un accidente en los años cuarenta. No period la enviornment de Nuevo México, period algo que había sido colocado allí. Parecía algo oxidado. Lo escribí en el libro y mi editora dijo que tenía que quitarlo. Y yo le pregunté: ¿Por qué? ¡Lo vi! Y ella preguntó: “¿Por qué iba el Gobierno de Estados Unidos a poner un montón de escombros oxidados en mitad de la nada?“. Y yo contesté: ”No sé, pero te prometo que estaban ahí. Lo pisé, estuvimos allí“.

P. Ven tecnología desconocida y concluyen que es extraterrestre, que no puede ser china o rusa. ¿Cómo lo saben?

R. Eso es lo que yo pregunté también. Estaba hablando con dos de los mejores científicos del mundo y me aseguraron que las proporciones isotópicas no podían producirse, o si podían, sería a un coste extremo, y que la antigüedad de las cosas que estábamos mirando indicaba que eso sería imposible. Eso es lo que dijeron. Estaban absolutamente convencidos de que era extraterrestre. Así que lo reporté.

Por esto lo llamo una religiosidad emergente, un nuevo tipo de religión, porque en las religiones la gente reporta cosas imposibles. Jesús caminando sobre el agua, por ejemplo. ¿Caminó sobre el agua? No lo sabemos, pero la gente cree que sí. Estos dos científicos creen absolutamente que estos artefactos son reales. Eso fue lo que me impactó. Muchos científicos de nivel creen esto.

P. Por mucho que seas un científico de altísimo nivel, si necesitas respuestas a preguntas existenciales, no las vas a encontrar en la ciencia. Pero al mismo tiempo, esos científicos encuentran en el fenómeno ovni una forma de satisfacer dos necesidades.

R. Creo que eso es exactamente así. Creo que lo que hace que esto sea algo completamente sin precedentes en este momento es que, si fuera verdad lo que los científicos que aparecen en el libro dicen, tendríamos algo que es de naturaleza religiosa —misterioso, con el contenido de la religión— con pruebas científicas. Y si tuviéramos eso, sería increíble. Esa es una combinación increíble que va a convertirse en un nuevo tipo de religión. Eso es lo que intentaba decir: algo nuevo está ocurriendo. No es que necesitemos fe. Es que ya no necesitamos fe porque tenemos la ciencia, y la ciencia nos está diciendo estas cosas. Eso es muy poderoso.

P. Eso es un mito antiguo. La adaptación bolchevique de las ideas de los cosmistas rusos, por ejemplo, no querían religión, pero querían el consuelo que proporciona. Pero en el catolicismo se exige creer sin ver. Al apóstol Tomás se le critica por meter el dedo en la llaga, que pida ver para creer.

R. Así es. En este caso, la fe queda fuera de la ecuación.

P. Tengo una última pregunta sobre la relevancia de los hechos. La historia sobre la monja española que se bilocó a Nuevo México.

R. María de Ágreda.

P. Casualmente, se traslada a una región que es un santuario para los creyentes en la religión ovni. ¿Esto es algo que intenta reforzar la idea de que la religión tiene una base real o, simplemente, es algo casual y no hay que darle más vueltas, basta con disfrutar de la historia?

R. Fue una coincidencia extraña, muy rara. Habíamos ido a Nuevo México y aparentemente habíamos estado cerca de donde María se habría estado bilocando. Y después, en el Vaticano, vi que ella se había estado bilocando a Nuevo México, al epicentro de la cultura ovni, donde está Roswell. Uno de sus primeros libros era una cosmología que escribió sobre sus viajes fuera del cuerpo. Hablaba de ir a lugares y ver cosas y las escribía como si fuera una científica. Hablaba de la tierra girando, de la vegetación, describía en detalle lo que veía en esa zona de Nuevo México y las tribus indígenas que encontró.

Y esto es realmente interesante, porque no lo entiendo. Hay un misionero que venía de España y llegaba al suroeste de lo que hoy es Estados Unidos, y quería convertir a las poblaciones indígenas. Pero algunas de ellas ya habían sido convertidas. Y él preguntó: “¿Quién os convirtió?” Y dijeron que había sido una mujer. Sacó un grabado de una monja y ellos dijeron: “No, llevaba el mismo atuendo, pero era joven”. Volvieron a España y oyeron que María decía haberse bilocado. Y pensé que eso period una historia. Esa tribu se puso en contacto conmigo. Querían contarme lo que ellos conocen sobre María, la llaman la Dama de Azul. Para mí eso fue fascinante. Tienen esta tradición oral de hace cientos de años. Antes de que Estados Unidos fuera Estados Unidos, eran católicos. ¿Cómo ocurrió eso? Creen que fue por esta mujer que conocieron.

P. Un problema de los no creyentes con los creyentes es que, en torno a estas experiencias intensísimas, pero totalmente subjetivas, construyen una moral que imponen a los que no comparten esa fe. ¿Hay una moral asociada a esta nueva religión americana de los ovnis?

R. Es una religión descentralizada, así que no hay una jerarquía que diga cómo hay que ser. Pero lo que mucha gente cube —y un buen número de ellos tiene lo que yo llamo visiones apocalípticas que les transmiten estos seres— es que se convierten en activistas por el planeta, como Greta Thunberg. Creen que va a ocurrir un evento apocalíptico provocado por la guerra nuclear, el cambio climático, algún tipo de evento de extinción causado por los humanos. Y realmente transforman sus vidas y se vuelven misioneros en un nivel que es de conversión religiosa. Es muy parecido a la comunidad cristiana primitiva: creían que Jesús volvía al día siguiente, no en diez años: period urgente. Así que esto cambia su comportamiento.

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