Larry Fink, presidente de BlackRock y el hombre más poderoso del mercado: “La economía mundial entrará en recesión si la guerra en Irán se alarga más de un año” | Negocios | EUROtoday

Larry Fink es la persona más poderosa del mercado financiero. Ese estatus se lo otorga BlackRock. Como presidente y consejero delegado de la mayor gestora de fondos del mundo administra 14 billones de dólares. Su tarjeta de visita abre cualquier puerta. Líderes políticos, banqueros centrales, supervisores o empresarios quieren escuchar a quien el escritor William D. Cohan comparó con el mago de Oz: “El hombre detrás de la cortina”. Su influencia es la más deseada: no se ve, pero está en todas partes. Fink (Van Nuys, California, 74 años) estuvo el pasado miércoles en Madrid dentro de una gira por Europa. Tras reunirse con clientes en el Hotel Santo Mauro, EL PAÍS le entrevistó en exclusiva en el membership privado Monteverdi.

Pregunta. La guerra en Irán ha trastocado todo el contexto económico y de mercado. ¿Qué consecuencias cree que tendrá para el crecimiento international y los activos financieros?

Respuesta. Es una pregunta difícil de responder. Dependerá de cuánto dure el conflicto. Ahora bien, si la guerra termina, ¿significará que Irán deje de ser un país que exporte hostilidad y propague inestabilidad a toda la región? ¿O continuará financiando a Hamás, Hezbolá o a los hutíes? Hay diferentes escenarios con consecuencias muy distintas para la economía mundial.

P. ¿Y qué escenario es para usted el más possible?

R. Si el resultado de este conflicto es que hay más seguridad para Oriente Próximo e Irán se abre a la comunidad internacional, el precio del barril de petróleo será mucho más barato de lo que lo es hoy. Sin embargo, si la guerra acaba, pero el país continúa siendo hostil con sus vecinos, los precios de la energía seguirán subiendo y habrá más inflación. Es difícil predecir qué va a pasar, pero yo prefiero ser optimista. Creo que se encontrará una solución favorable para todas las partes, que se retomará la normalidad en las exportaciones de petróleo y que los precios bajarán. El régimen ha sido nefasto para sus ciudadanos. En 1979, como me dijo la semana pasada un importante líder del Golfo, Irán period mucho más rico que Qatar, Arabia Saudí o Emiratos. Y la realidad ahora es completamente distinta. Confío en que se pueda encontrar una solución, que se reconstruya el país, y que eso sea positivo para los iraníes y para todo el mundo.

P. Oyéndole parece que todo el peso recae en Irán, pero Estados Unidos e Israel iniciaron el ataque. Alguna responsabilidad tendrán en la solución, ¿no?

R. Sí, y Estados Unidos está asumiendo esa responsabilidad. Por eso ha presentado un plan para lograr la paz.

P. La guerra se ha producido en un momento de máximos históricos para las Bolsas, con muchas compañías cotizando a precios muy caros. ¿Teme que un conflicto largo provoque un crash en los mercados?

R. Como señalé en mi carta, si crees en el futuro de la inteligencia synthetic (IA) y en las oportunidades que ofrece, muchas de estas compañías están cotizando a múltiplos muy bajos, como después de la disaster financiera, porque sus beneficios han crecido aún más rápido que sus acciones. Ahora bien, si la guerra se alarga durante un año, los precios energéticos subirán aún más y la economía mundial entraría en recesión. Y en ese caso, las Bolsas caerían con fuerza, pero no por un tema de valoraciones, sino porque las circunstancias habrían cambiado por completo.

P. ¿No es demasiado optimista?

R. Si el escenario cambiase a peor, el mercado se reajustaría, pero a largo plazo las Bolsas van a seguir subiendo. Sé que ustedes tienen que vender periódicos, pero lo que importa no es lo que ocurra mañana, hay que poner el foco a ten años vista. Si un español hubiera puesto sus ahorros en la Bolsa native hace 20 años, ahora su patrimonio sería el doble. Pero si todo el mundo lanza mensajes de miedo, es difícil aprovechar esas oportunidades. Hay que centrarse en los resultados a largo plazo, y no en el ruido del corto plazo. ¿Cómo se puede explicar si no que en España haya más de un billón de euros en depósitos? Cuando tu dinero está en el banco es porque no crees en el potencial de tu país. Para lograr más prosperidad no se puede pensar en si la guerra durará uno o dos meses, hay que pensar en el largo plazo y apostar por tu país a través de los mercados de capitales.

P. A muchos ciudadanos seguro que les encantaría pensar a ten años vista como sugiere usted, pero bastante tienen con llegar a fin de mes.

R. En los últimos 20 años, en España se ha creado más riqueza que nunca. Es verdad que hay segmentos de la población que tienen problemas para llegar a fin de mes, pero no me puede negar que el aumento de la clase media en España sea un hecho y que ahora hay menos gente con dificultades económicas que a principios de siglo. El mundo actualmente es mucho más próspero que entonces. Pero solo se habla del lado malo de las cosas. Yo soy optimista porque la mayoría no lo es, y esa mayoría está equivocada.

P. Primero fue la guerra comercial, luego el secuestro de Nicolás Maduro, las amenazas sobre Groenlandia, la disaster de la OTAN y ahora la guerra en Oriente Próximo. ¿Es Estados Unidos el mayor issue de desestabilización para la economía mundial?

R. No voy a contestar a esa pregunta porque no he venido aquí a hablar de política.

P. ¿Tienen miedo los empresarios y directivos estadounidenses a hablar sobre las políticas de su país?

R. No quiero continuar la entrevista hablando de política. Hay muchos más temas de los que hablar.

Fink fundó BlackRock en 1988 junto a ocho socios. Hoy es un gigante que vale en Bolsa 151.000 millones de dólares. Hijo de un zapatero y una maestra, es licenciado en Ciencias Políticas por la Universidad de California Los Ángeles (UCLA). Insiste en que no es un político, pero buena parte del poder de la gestora no se puede entender sin el entreverado camino en el que se cruzan los interés públicos y privados. Tras la quiebra de Lehman Brothers, el Tesoro estadounidense pidió ayuda a BlackRock para gestionar los activos tóxicos de las entidades que fueron nacionalizadas. Años después, durante la disaster del euro, el Gobierno griego también contrató sus servicios. En 2020, en lo peor de la pandemia, la Reserva Federal recurrió a ella para gestionar su programa de compra de bonos públicos. Ahora, esta todopoderosa entidad está jugando un papel importante en Ucrania. El pasado mes de enero, el presidente de este país, Volodímir Zelenski, hizo pública una conversación en la que participaron el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, el yerno de Donald Trump, Jared Kushner, y el propio Fink. ¿El orden del día? Pensar en el futuro de Ucrania cuando la invasión rusa acabe.

P. ¿Puede darnos más detalles de la reunión que mantuvo con Zelenski?

R. Llevamos tres años colaborando sin ningún tipo de ánimo de lucro con el Gobierno ucranio, preparando el terreno para la paz, y creando una plataforma en la que el capital público y las empresas privadas puedan invertir de forma segura en la reconstrucción de Ucrania. Tenemos que asegurarnos de que esa reconstrucción traiga prosperidad para la mayor cantidad de ciudadanos posible. Hay una larga historia de corrupción en este país y debemos reconstruir Ucrania con el objetivo de eliminar esas prácticas corruptas. No necesitamos oligarcas de nuevo cuño. Tenemos que construir Ucrania para su pueblo de una manera justa y equitativa. También segura, para incentivar que llegue la inversión extranjera al país. ¿Se imagina la importancia para Europa de tener una Ucrania fuerte y segura?

P. ¿En qué fase se encuentra el fondo para la reconstrucción de Ucrania que encabeza BlackRock?

R. Está en progreso, pero aún no está finalizado.

P. ¿Cuánto dinero calcula que se necesita para la reconstrucción del país?

R. Es difícil hablar ahora mismo de una cantidad concreta, porque hay diferentes escenarios, pero estamos hablando de cientos de miles de millones de euros. Si el acuerdo de seguridad con la OTAN y Estados Unidos es completo y firme, el resultado es muy diferente al que se daría si existiera incertidumbre en materia militar, en cuyo caso Ucrania tendría que destinar una gran cantidad de dinero a su defensa.

Minutos antes de su llegada, sus hombres de seguridad inspeccionan el terreno. Alérgico a las fotos, más delgado que la última vez que nos vimos en 2023 y con un moreno en la piel impropio de Nueva York, donde tiene la sede BlackRock, Fink viste un impecable traje de raya diplomática hecho a medida por la firma italiana Brioni y de su muñeca izquierda cuelga un prominente reloj de la marca de lujo suiza IWC. Entre tanto clasicismo, los gemelos en forma de mariquita suponen un alegre contraste. En 2024, últimos datos disponibles, su sueldo fue de 36 millones de dólares. Sin embargo, su gran fortuna, valorada por Forbes en 1.300 millones, se debe a la increíble subida en Bolsa de BlackRock. Las acciones se estrenaron en el parqué en 1999 a un precio de 14 dólares y actualmente cotizan en 982 dólares. Como si de una versión moderna del apóstol Pablo y su carta a los corintios se tratase, Fink envía cada año urbi et orbi una extensa misiva a los inversores en la que analiza temas financieros, energéticos, sociodemográficos o geopolíticos.

P. Este lunes se publicó su carta anual. En ella asegura que el mundo se está moviendo hacia una fase en la que cada país o región tendrá que pensar en su propia autosuficiencia. ¿Esto quiere decir que la globalización, tal y como la entendemos, ha terminado?

R. La globalización se articuló, en su mayor parte, en el periodo posterior a la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos ayudaba a otros países a reconstruirse tras la devastación de la guerra. Y se establecieron tratados comerciales asimétricos por los que los estadounidenses tenían que pagar aranceles, mientras que sus socios disfrutaban de libre acceso a su mercado. Ese marco fue fantástico porque trajo prosperidad a millones de personas en todo el mundo, pero ¿tiene sentido que la globalización siga funcionando igual que hace 50 años? La respuesta es no. Esos países a los que Estados Unidos ayudó ahora son más fuertes y es el momento de volver hacia un tipo de relaciones comerciales más simétricas. Lo hemos globalizado todo: chips, minerales raros, defensa… ¿No sería, pues, oportuno que Europa, que forma parte de la OTAN, invirtiera realmente dinero en construir su defensa, tal y como se comprometió a hacer cuando se creó esta organización, algo que aún no ha hecho? Yo lo veo simplemente como un reajuste, y no lo considero ni positivo ni negativo, sino una declaración de dónde se encuentra el mundo y dónde se encuentra la sociedad.

P. ¿Qué consecuencias económicas tendría esa autonomía que según usted debe perseguir cada país?

R. La autodependencia es más cara que la globalización. El objetivo de esta última es obtener los productos allí donde son más baratos de fabricar. Sin embargo, eso nos hizo excesivamente dependientes de terceros países en temas como la fabricación de chips, la obtención de tierras raras… Quizás ahora es el momento de que Estados Unidos o Europa fabriquen sus propios semiconductores y no dependan solo de un único proveedor de minerales críticos. Eso es a lo que llamo un proceso de calibración, de reequilibrio, pero no significa que la globalización esté muerta, sino que está en constante evolución para adaptarse a las nuevas necesidades. La autosuficiencia en cuestiones como la propia seguridad y la inteligencia synthetic (IA) es más cara, pero con el tiempo será deflacionaria si cada país puede proveerse a sí mismo de sus principales necesidades.

P. ¿Y qué efecto tendrá sobre la desigualdad? Desde la covid-19, la economía mundial ha crecido mucho, pero no todos se han beneficiado de la misma forma. ¿Cómo arreglar ese desequilibrio?

R. Creo que si más ciudadanos invirtieran en el mercado estarían invirtiendo en su país y, con ello, ampliando sus probabilidades de éxito. En mi última carta hablo de que hay que replantearse la Seguridad Social. La Seguridad Social no es el sistema supreme porque no incentiva a los ciudadanos a crecer de la mano de su país. La desigualdad ha aumentado porque hay mucha gente que, bien porque no puede o porque no quiere, no invierte a largo plazo en el mercado y prefiere tener su dinero en cuentas bancarias. ¿Por qué Europa ha crecido mucho menos que EE UU durante los últimos 15 años? En gran medida porque en EE UU al menos el 60% de los ciudadanos invierten en Bolsa, acompañan el crecimiento de su país. En Europa ese porcentaje es más bajo y en ello influye que no haya un mercado de capitales único ni una unión bancaria.

P. Usted ha advertido de que el uso de la inteligencia synthetic puede aumentar la desigualdad económica. ¿Qué habría que hacer para que eso no suceda?

R. La IA no es el futuro, estamos hablando de hoy mismo. Y no estamos haciendo nada al respecto. Simplemente estamos dando vueltas en círculo. Vale, la IA va a transformar la sociedad. Va a crear una enorme cantidad de puestos de trabajo y va a eliminar muchos otros. Lo sabemos, vemos el tren, lo vemos avanzar. Pero, ¿qué estamos haciendo al respecto? Tenemos que abordar estas cuestiones. Debemos ser francos, colaborar con los gobiernos e intentar prepararnos para ese futuro que traerá consigo cambios profundos. La IA va a tener gran influencia en nuestras vidas y, al mismo tiempo, va a demandar una gran cantidad de energía para alimentar los centros de datos. Para mucha gente, el cambio da miedo, porque genera incertidumbre. Pero podemos eliminar gran parte de esa incertidumbre abordando realmente este tema hoy mismo, hablando de cómo estamos orientando a nuestra sociedad para estar preparados para esta tecnología transformadora. Eso, en mi opinión, es lo que tenemos que hacer, no preguntarnos si la guerra durará dos semanas o si el precio del petróleo estará a 40 o a 150 dólares. La gran cuestión es que, si no lo hacemos nosotros, Europa y Estados Unidos, lo hará China. Así que no se trata de si la IA transformará nuestras vidas, sino de quién y cómo guiará esa transformación.

Hay pocos centros de poder donde Fink no tenga un papel protagonista. Davos es un claro ejemplo. Como coconsejero delegado del Foro Económico Mundial, ha tratado este año de reverdecer el viejo esplendor de un evento salpicado en los últimos años por diferentes escándalos. Su inabarcable agenda contribuyó a traer en enero pasado a esta idílica ciudad suiza a la flor y nata del empresariado mundial. También logró la asistencia de 65 jefes de Estado, incluido el mismísimo Donald Trump, a un evento que, irónicamente, este año tenía como lema “Un espíritu de diálogo”.

El éxito de BlackRock no se puede entender sin una evidente actitud depredadora. Entre 2006 y 2009 dio su gran salto cualitativo con la adquisición de Merrill Lynch Investment Management y Barclays Global Investors. Estos movimientos le permitieron tener una posición de liderazgo en el entonces incipiente negocio de la gestión de fondos pasiva —estrategia en la que el gestor no elige compañías, solo se dedica a replicar índices, por lo que las comisiones son mucho más bajas—. En los últimos años, su punto de mira ha estado puesto en crecer en el segmento de los activos alternativos —capital riesgo, crédito privado, infraestructuras o inmobiliario—. Para ello ha tirado de chequera y ha comprado GIP, HPS o Prequin.

BlackRock empezó siendo una gestora especializada en renta fija, pero con el paso de los años ha diversificado sus intereses. Más del 50% de su patrimonio está invertido en renta variable, según los datos del cierre del ejercicio 2025, pero también tiene exposición a criptomonedas, divisas, materias primas, deuda privada o proyectos de infraestructuras. La firma tiene 22.000 empleados en más de 30 países. Los pequeños inversores apenas suponen el 9% de sus activos bajo gestión totales, y el grueso de su negocio está en los clientes institucionales —bancos privados, fondos de pensiones, fondos soberanos y household workplaces—. En España la gestora estadounidense tiene invertidos 94.000 millones de euros (59.000 millones en acciones, 20.000 millones en deuda pública, 12.000 millones en préstamos corporativos y 3.000 millones en activos no cotizados).

P. ¿Por qué esta apuesta tan importante por los activos no cotizados?

R. El mercado ha crecido y evolucionado. Ahora los inversores ven los activos privados de la misma manera que contemplan los cotizados. Nuestro objetivo es trabajar con nuestros clientes ofreciéndoles todo tipo de inversiones, tanto pasivas como activas, en cualquier mercado. Además, estamos integrando toda esta estrategia dentro de nuestro sistema tecnológico, Aladdin. También hemos adquirido Prequin, una empresa de datos de mercados privados, para poder disponer de los análisis de riesgo adecuados que nos ayuden a comprender el riesgo apropiado de todo el espectro de inversiones. Por tanto, lo que hacemos es ofrecer a los clientes la gama de productos y soluciones de inversión más amplia posible.

P. Esta apuesta por los activos alternativos no está exenta de complicaciones. En los últimos meses, BlackRock y otras grandes gestoras han congelado los reembolsos a los pequeños inversores de fondos especializados en préstamos a empresas. El sector tecnológico, sobre todo las compañías vinculadas a la IA, han captado cientos de miles de millones de euros en rondas de financiación. Sin embargo, los beneficios de sus inversiones tardarán en materializarse. ¿Es el mercado de crédito privado ahora mismo el mayor riesgo para la estabilidad del sistema financiero?

R. Cero. Este es otro debate synthetic alimentado por la prensa. Pongamos esto en contexto: el mercado de crédito privado alcanza los 2,2 billones de dólares. La parte minorista del crédito privado es de 300.000 millones de dólares. Es decir, es una pequeña parte de esta industria. Además, en la primera página del folleto de estos productos minoristas se indica que la estructura del fondo limita los reembolsos al 5% por trimestre. No está oculto, no es letra pequeña. Está en la primera página del folleto y se indica claramente que estás invirtiendo en un producto que te proporcionará una mayor rentabilidad, pero menos liquidez. Como siempre, la prensa solo ve el lado más negativo, porque en este trimestre hemos tenido más suscripciones en este fondo que reembolsos, es decir, estamos creciendo. Vamos a cumplir lo que cube en el contrato del fondo, porque mi responsabilidad fiduciaria no es solo con aquellos inversores que quieren retirar el dinero; también debo actuar como fiduciario para la mayoría de los inversores que invirtieron en esta estructura sabiendo que existe un límite del 5%. Si hiciera más de lo que me corresponde, podría enfrentarme a una demanda por parte de los demás inversores que desean permanecer en el fondo. Dentro de este segmento del mercado hay gestoras cuyos clientes son todos minoristas y esas sí van a tener problemas. ¿A corto plazo hay tensión en el mercado de crédito privado? Claro. Pero las tasas de impagos se mantienen en sus niveles históricos. Algunos casos de impago provienen de empresas fraudulentas, cuyo modelo de ingresos no period el que había asegurado que period. Pero bueno, así es el capitalismo, podremos tener algunas pérdidas a corto plazo, pero a la larga, el cupón que pagan estos fondos es la mejor opción para aquellos inversores dispuestos a asumir el riesgo.

P. El problema es que la industria está vendiendo estos productos a personas que quizás no sepan los riesgos que están asumiendo. La comercialización de activos alternativos a los pequeños inversores se ha vendido por la industria como el éxito de la democratización de la inversión. Sin embargo, esa democratización también esconde muchos peligros, ¿no cree?

R. En parte tiene razón. Pero los riesgos de los activos alternativos no están ocultos, están escritos en la primera página del folleto de los fondos. Volviendo al ejemplo de la IA, la mayoría de las compañías que lideran esta industria, como Anthropic o OpenAi, no cotizan, por lo que, en teoría, los pequeños inversores no podrían beneficiarse de su potencial de crecimiento. Qué tiene de malo abrir estas compañías a todo el mundo. No estoy diciendo que los pequeños ahorradores tengan un 20% de su cartera en activos alternativos, ¿pero qué hay de malo que tengan un 5%? El pánico reciente en el mercado no se ha dado entre los inversores institucionales, sino entre los minoristas que, por naturaleza, son muy emocionales. Creo que el trabajo está ahí, en enseñarles a tener una visión de largo plazo y aguantar la volatilidad a corto plazo. El riesgo de tener menor liquidez tiene su recompensa en forma de una rentabilidad potencial mayor. Si vas a comprar un fondo de crédito privado solo para un año, mejor piénsalo dos veces y no lo hagas, pero si inviertes para tener un patrimonio mayor cuando llegue el momento de la jubilación en este tipo de mercados hay grandes oportunidades siempre de forma moderada y entendiendo los inconvenientes.

P. El increase del crédito privado está muy relacionado con la llamada banca en la sombra. ¿Cree que habría que aumentar la supervisión sobre estos nuevos prestamistas?

R. Creo que una de las razones por las que Europa no crece al ritmo de Estados Unidos es por este tipo de preocupaciones. ¿Quién se ha inventado esa expresión peyorativa de la banca en la sombra? ¡Los banqueros! Es un término que transmite negatividad, démosle la vuelta por un momento. Tras la disaster financiera se elevaron en un 20% los requisitos de capital para los bancos, eso significaba un 20% menos de crédito para el tejido productivo. Estados Unidos se recuperó más rápido de la recesión por la fortaleza de su mercado de capitales, pero a Europa le costó cinco años o más porque el temor period a la llamada banca en la sombra. BlackRock está completamente supervisado por el supervisor del mercado, decir que no lo está es totalmente falso. Lo que pasa es que no nos supervisan los bancos centrales porque no somos un banco, no damos depósitos. Pero si todo el mundo cree que debería haber más regulación en algunos segmentos no me opongo a ello. Como la gestora de activos más grande del mundo, queremos que todo el mundo se sienta seguro y protegido. Somos los principales beneficiarios de un mundo seguro. Por eso nunca nos hemos opuesto a la regulación. Pero la concept de que el mercado de capitales no está regulado es una gran mentira.

A pesar de superar ya con holgura las siete décadas, Fink no tiene sucesor designado. Es más, los posibles delfines con los que el mercado especulaba han ido abandonando la compañía. El último de ellos, Mark Wiedman. De momento, los números de

BlackRock alejan cualquier debate sobre su relevo. En 2025, la firma mejoró sus ingresos un 19%, hasta los 24.216 millones de dólares, y ganó 7.736 millones, un 17% más.

P. BlackRock fue uno de los pioneros de la inversión socialmente responsable (ESG, por sus siglas en inglés), haciendo del riesgo climático un issue central en su estrategia de inversión. Sin embargo, en 2023, la compañía anunció que dejaban de usar el término ESG al considerarlo demasiado politizado. ¿Eso quiere decir que el issue climático ya no es un riesgo para BlackRock?

R. Sin ir más lejos, este año, en mi carta, he subrayado la necesidad de invertir más en energía photo voltaic. Es verdad que yo personalmente ya no uso el término ESG porque se ha politizado, pero hablo de la tecnología de la descarbonización. Debemos ser más pragmáticos en cuanto a las diferentes fuentes de energía. Antes hablábamos del aumento de la desigualdad, y uno de los factores que contribuye a la desigualdad es el encarecimiento de la energía para la parte de la población con menos recursos. Nos hemos centrado demasiado en las energías verdes y eso conlleva una prima verde que la tecnología aún no ha sido capaz de solucionar. La descarbonización ha supuesto un impuesto para todos por igual. Hace falta más pragmatismo energético, no depender solo de un tipo de energía, sobre todo en un momento en el que la IA va a disparar la demanda. Dicho esto, BlackRock tiene hoy tantas inversiones en descarbonización como las que teníamos hace tres años. Así que mi lenguaje ha cambiado, porque ya no hablo de ESG, pero nuestros patrones de inversión no.

P. ¿Cómo ve la economía española? ¿Cómo valora las políticas del precise Gobierno?

R. Es uno de los países con mayor crecimiento de Europa. España cuenta con algunas de las mejores empresas y bancos del mundo. Hay gran capacidad de innovación, excelentes infraestructuras y es un gran lugar para vivir. Así que soy consciente de la resiliencia de España. No voy a entrar en comparaciones entre un político y otro, pero puedo decir que en los últimos 10 años, más allá del precise presidente del Gobierno, España ha hecho cosas estupendas para mejorar. Me gustaría que otros países revisasen lo que ha hecho España en esta década para mejorar. Es uno de los países que suponen una esperanza para Europa.

P. Se ha propuesto elevar los ingresos de BlackRock a 35.000 millones en 2030. ¿Cómo piensa conseguirlo?

R. Acompañando a los clientes, siendo un mejor administrador fiduciario del dinero que nos confían y ofreciendo las mejores soluciones de inversión. Los lazos con los países en los que estamos presentes, con sus empresas y con los clientes cada vez son más estrechos. Nuestro trabajo es reducir las tensiones, buscar las mejores opciones a largo plazo. No me centro en el ruido. El ruido solo vende periódicos, pero es malo para la inversión.

P. El crecimiento previsto ¿es solo orgánico? ¿O seguirán adquiriendo más compañías?

R. Es verdad que en los últimos años hemos hecho algunas operaciones importantes, pero quiero destacar también nuestra capacidad de crecer sin compras. En los últimos cinco años, de forma orgánica, hemos aumentado nuestro patrimonio bajo gestión en cinco billones de dólares. Para poner en perspectiva ese logro: no hay ninguna gestora de fondos en Europa que tenga un tamaño de cinco billones.

P. Administrar 14 billones es un éxito mayúsculo, pero también un reto descomunal. ¿Hay un límite a partir del cual el patrimonio bajo administración suponga un freno para la eficiencia de los fondos y para los retornos que logran los clientes?

R. Somos un reflejo de la economía mundial. Si esta crece, lo haremos con ella, si se contrae también bajará nuestro tamaño. Hay dos razones que explican nuestro éxito. La primera es que nadie ha entendido el papel de los mercados de capitales como nosotros. En segundo lugar, es que nuestro desarrollo tecnológico nos permite tratar a todos los clientes por igual, no importa si han invertido 1.000 dólares o un millón. Nuestra tecnología es un issue diferencial clave y una fortaleza basic que nos permite gestionar el patrimonio de nuestros clientes de la manera más eficiente posible.

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